Concilio Eterno

09.03.2026


En el corazón del bosque existe una línea delgada donde la oscuridad y la luz se juntan sin mezclarse entre si. Es un núcleo dónde no hay espacio ni tiempo y solo está iluminado por los rayos de la luna. 

Allí en alguna noche sin estrellas se encuentran dos seres para admirarse mutuamente. No es amor, es devoción y respeto por el otro.

Él ataviado de túnicas negras la espera con una calma milimetrada y casi glacial. Sus cabellos largos tan negros como la noche van al viento. 

 Sus brazos se juntan a su espalda como quien se posiciona para iniciar el combate. Pero no lo hay. Él espera paciente.

 Y cuando el susurro del viento anuncia su llegada, ella entra al núcleo con sus cabellos de plata y sus ropajes etéreos de color bronce, caminando en silencio. 

Sus miradas se unen para reconocerse y venerarse. 


Este no es un encuentro de amantes es un evento secreto, dónde solo el bosque es testigo oculto. Ambos seres se complementan el uno al otro para restaurar el equilibrio del mundo. 


Una línea delgada donde la luz y oscuridad se juntan para salvar la eternidad. Ella sonríe con afecto cuando él besa su mano, único acto de contacto que no perturba el tiempo ni el espacio. 


Y caminando juntos sin pasarse de sus lados ambos seres se cuentan lo bien y mal que han pasado. Para sanarse como almas divinas y entender que no hay nada ni bueno ni malo.

Que solo es el cristal con el que mires lo que te ha sido enseñado. Estás siendo testigo de la verdad más vieja del mundo. De como ambas polaridades son la unión misma de la creación en este universo basto. 


Es la unión perfecta. El concilio de las dos caras una frente a la otra. Dónde la única verdad es que ambos están irremediablemente unidos por la luz y la sombra que coexisten en un pacto divino.


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